miércoles, 24 de julio de 2013

Jornada de Capacitación Liderazgo Escolar DEM Coronel

 
   La primera semana de vacaciones de invierno, los equipos directivos de la comuna de Coronel participamos de una jornada de capacitación con un título sugerente "Liderazgo Escolar" y un lema que parafraseaba al experto en gestión educativa David Hopkins "Cada Escuela de Coronel, una Buena Escuela".

   Uno de los temas que apareció con fuerza fue la pregunta de cómo es nuestro alumno. Cómo se comporta. Que particularidades tiene y qué generalidades. Bajo la hipótesis pedagógica de que conociéndolo mejor, es posible enseñarle de manera más adecuada. En el transcurso de la jornada al menos dos expositores abordaron explícitamente este tema, y los dos lo hicieron desde juicios que si bien eran fundados, también eran aparentemente contradictorios entre si.

Segun el psicólogo de la ONG ECOSOL Gustavo Cerda, nuestros alumnos en esencia son los mismos de antes, sólo que la forma de las manifestaciones en su afán de diferenciación tiene particularidades históricas y ambientales. De la mano de Piaget, recorrimos las características asenciales del desarrollo del niño y jóven. Su mensaje era preciso: No nos detengamos en las expresiones que asumen nuestros niños, pues estas varían y son la expresión de algo que la teoría sicológica llama "etapas del desarrollo". Si los profesores conocemos cabalmente las características de estas etapas podremos comprender de manera más integral el comportamiento y la conducta de nuestros niños, niñas y jóvenes. En ese sentido lo que señalamos a menudo en cuanto a lo "cambiados" que están nuestros alumnos y alumnas se refiere a las expresiones actuales que asumen esas etapas del desarrollo. Claro está que hoy nuestros jóvenes tienen gustos musicales, de ropa, de estilos, de estética muy distintos a los engominados años sesenta. Pero tanto nuestros jóvenes como los de la década "beat" viven el mismo fenómemno adolescente: Formar su propia identidad basándose en el resultado de sus exploraciones. Gustavo Cerda se apoyaba en otro grande de la sicología educacional: Eric Erikson.

Posteriormente, el profesor Juan Carlos Gacitúa, experto en temas de innovación hacía un juicio muy distinto al señalar que nuestros alumnos no son ni remotamente parecidos a los de antes. El avance tecnológico, el incremento acelerado del conocimiento humano, la incursión de la informática en todas las áreas de la sociedad (Por supuesto, en educación también), nos generaba el tremendo desafío de realizar padagogía para jóvenes que van a ser adultos y trabajadores de un mundo del futuro, mundo que difícilmente imaginamos. Y para muestra de esta realidad daba el siguiente dato: Las 10 profesiones más demandadas el 2011 no existían hace 4 años. Es decir, es necesario replantearse los énfasis en la enseñanza. Poniendo el mayor acento en las competencias que deben tener nuestros jóvenes por sobre los conocimientos específicos. Luego el profesor Gacitúa remataba con otro dato estremecedor, cada cuatro años se duplica el conocimiento. Así que mal pudiéramos tener la pretensión de educar en base a la acumulación de saberes.

Debemos, y ese fue el desafio que nos dejó este doctor en innovación, fortalecer las competencias que la sociedad del conocimiento requiere y entre ellas, y quizás la mayor: La capacidad de innovar.

No hay contradicción. La sutíl mirada pedagógica de nuestros maestros les dará la razón a ambos profesores: El desafio es realizar una enseñanza apropiada para alumnos tan idénticos como tan distintos a los de antes.
                                                    
José Miguel Rodríguez Gutiérrez

  

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